jueves, 30 de agosto de 2012

Lápiz plantita



Hola gente que lee mi blog.
Hace ya bastante que no publico por estos lares en condiciones, pero entre unas cosas y otras o no he encontrado con qué o simplemente no he tenido tiempo, y eso debe cambiar. Como sabéis la mayoría en nada empiezo las clases otra vez, pero intentaré no abandonar el blog demasiado (si no, sabéis que no puedo vivir sin twitter y que siempre está al día).
A lo que vamos. Andaba mirando cosas de la universidad y me he topado con Sprout, un lápiz que tiene una semilla en su interior, de modo que al terminar la mina y plantarlo en tierra fértil dé origen a una plantita. Es un proyecto (que me parece lo más eco-friendly y adorable del mundo) que ha desarrollado Kickstarter y que lleva recaudados $8.000 de los 25.000 que pretenden, cosa que está bien para 22 días de venta. Además, hay 21 semillas diferentes para los lápices, como tomates cherry, menta, cilantro, perejil o romero.


Visto vía: Kickstarter

lunes, 27 de agosto de 2012

Despedida.

Foto: Clara Serer

Son las 8:18 y ya llevo un rato sentada en la puerta de la terminal 1 de Barajas. Sé que no llegas hasta las 9, pero no quería arriesgarme. Me parece simplemente increíble que hoy vaya a (re)conocerte, después de tanto tiempo. ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Fue extraño, porque pese a las fotos que me hiciste ese verano apenas hablamos nada. Fue meses después, por msn…  ese programa que ahora creo solo usamos tú y yo. Empezamos a hablar y al poco tiempo me pediste mi dirección, que te di.. y 3 días después llegó la primera carta. Fue una pasada, y más cuando llegó un punto en el que solo hablábamos de esa manera. Me encantaba llegar a casa de clase y saber que al abrir el buzón habría un trocito de papel para mí. Vaya testamentos te escribía, no sé cómo no te cansabas de leerme. Desde que me pediste la carta diaria (“Me gastaré el dinero del tabaco en sellos y así dejaré de fumar!”) allá por la segunda semana de marzo del año pasado… cumplimos perfecto salvo la última parte. “Una carta por cada día del año a partir de hoy… menos la última, que seré yo”. Me pregunto cómo hubiese sido esto si cumplimos esa parte, si viviésemos más cerca… Creo que siempre hubo mucho en contra. Pero aquí estamos. Son ya y media y estoy impaciente, no dejo de mirar los coches al pasar por si eres tú. También me pregunto si vendrá ella, sé que te gustaría despedirte… pero algo me dice que no le dijiste nada por no verla llorar. Creo que no llego a asumir del todo lo que está pasando, ni cómo será a partir de ahora. Tienes que tener el pelo larguísimo ya, puede que incluso más liso que hace 3 años. ¿Vendrá toda tu familia a despedirte? Espero que no sean muy vergonzosos, porque yo voy a llorar seguro. No es normal que la primera vez que vaya a verte sea una despedida. En realidad sé que no debería ponerme así, no creo que vaya a cambiar mucho entre nosotras salvo el horario, ya que casi hablamos por mensajes o chat… y puestos a estar separadas dan igual 400Km que 10.000. Voy a intentar encontrar un trabajo y ahorrar para poder ir a verte, que debe ser un sitio genial. Son menos cuarto y algo me oprime el pecho. Ni siquiera sé cómo es tu coche, me da miedo que pases y yo no te vea.

Menos diez.
Menos cinco.
En punto. 

sábado, 25 de agosto de 2012


Tanto tiempo estable, tanto tiempo sabiendo planear… Y entonces te pasa algo por la cabeza. No sabes lo que es, pero sí que está ahí, que ni lo has visto venir y te ha desconcentrado del vuelo. Y la gravedad actúa. Y el cielo queda un poquito más lejos. 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Tadaima ~


 ¿Tan insignificante es haber gozado del Sol, haber vivido la primavera, haber amado, haber pensado, haber hecho verdaderos amigos, haber abatido incontables enemigos… que debemos imaginar una dicha de dudosa existencia futura, y mientras con ella soñamos, perder nuestro presente y relegar a mundos distantes nuestro reposo?
 Matthew Arnold - Empedocles on Etna



martes, 7 de agosto de 2012

sábado, 4 de agosto de 2012

【Kannivalism / Small World 】




Hey, Dios…Ella aún me espera, por eso… por favor, querido Dios “sólo un día” dame más tiempo. Todavía hay algo que necesito decirle.
 Aún recuerdo la historia de aquel día, nuestro día. Nuestra historia de amor.
 Si no nos hubiéramos conocido aquel día, aquella vez no hubiera encontrado mi felicidad.
 Realmente quiero abrazarte, para continuar esta felicidad. Tu infantil y mimada diciendo “¿Nos besamos aquí?” Y yo torpemente besé tu mejilla.
 Ambos caminando uno junto al otro, de ahora en adelante. No nos soltemos las manos, prometámoslo con nuestros dedos pequeños.

Tú borraste mis inseguridades sólo con estar juntos. Yo era suficientemente feliz.
 Por favor, querido Dios. Sólo un deseo, cúmplelo, por mí.
 Por favor, querido Dios, sólo una vez más, déjame verla.
 Por favor, querido Dios, por favor, escucha mi egoísta petición.
 Por favor, querido Dios, haré lo que sea, sólo una vez más, déjame verla.
 Por favor, querido Dios sólo un deseo, cúmplelo, por mí.

Es por eso que he venido a verte a aquel lugar. He venido a verte.

Lo siento… Por favor, no llores.
Sonríe, como siempre
Siempre estoy aquí, para ti.

Oh, Dios, por favor, sólo permíteme abrazarla.
 De todos modos, todavía tengo unas últimas palabras que necesito decirte.
 “Hasta este mismo día, aún te amo, sólo a ti”.

Así que, ahí va nuestra historia. Viajaré en una máquina del tiempo hasta aquel día en que nos conocimos otra vez… Buenas noches.

viernes, 3 de agosto de 2012

Réquiem sobre el filo.


Un paso en falso y te despeñas como si te resbalases por un barranco sin fondo. Pasos en falso, miradas entrecortadas, palabras abortadas, represiones flagrantes que obcecan todo tu ser, que enmudecen tu alma hasta llevarla al fondo del mar, donde no pueda respirar, donde dejé de ser persona para luego existir como alga inerte. Siempre danzando sobre el filo del cuchillo, al borde del suicidio, de la desesperación. Mi mente enajenada se independiza de mi cuerpo, de mi alma, de mi ser, reivindicándose, rebelándose contra mis sentidos, alzándose contra mis sentimientos y proclamando su propia república. Siempre vagando aquí, allá y en la nada; sin rumbo, sin premisas que me insinúen dónde poder pisar. Las arenas movedizas te atrofian, aniquilan y ahogan, pero tú ya estabas amarrado a esa coja silla de ruedas de la cual eres incapaz de moverte. El barro te atrapa, te agobia, la caída libre toma velocidad y nada puedes hacer para detenerlo, puesto que sabes que, con cada movimiento, te hundirás todavía más en esa mierda, te sientes oprimido. Acongojado miras a tu alrededor pero todo parece incitarte para danzar sobre el filo del que pende tu vida, así que no te obligas a bajar de él, a aferrarte a todo cuanto pueda protegerte y a bajar de él. Olvidado por tu mente, ignorado por tus sentimientos, todo tiembla a tu alrededor. Como en un mar de ensueño creas al son de la música tu propio réquiem para, luego, lentamente dejarte caer. Y lo haces porque ni siquiera tienes el valor suficiente de dar un brinco y cumplir tu mayor anhelo. Volar. Y así te despeñas, así mueres, así te apagas. Por no saber planear.

Publicado en Literalia