Frío, desgana de todo menos de ti. Azul, manos dulces y fuertes. Tu pared y tu desnudo. Ordenador, música (alrededor). Horas. Tu perfume en mi piel, mi ropa en tu suelo. Sentirnos solos juntos.
Ojalá tu. Ojalá ahora.
domingo, 25 de octubre de 2015
Lost in hollywood
jueves, 9 de abril de 2015
10
Solo necesito un papel y un boli por donde lar rienda suelta a mi frustración, mi cansancio y mis demonios. Esos que también son míos. Que son yo.
Que tomen ya el control y me lleven al límite donde todo me da igual, donde cualquier lado de la cuchilla es una buena opción y donde no me duelas más que mi propia enfermedad. Casi parece atractivo dejarme llevar. Una pena ser yo.
Que te maten, te lloren, te entierren y te echen de menos. Que se encarguen de mi mientras tanto, y que vuelvan a mi noche tras noche, a darme las buenas noches con sus labios rojos afilados. Con sus ojos grises como los tuyos, con su ironía a prueba de balas y la media sonrisa en la cara. Las caras. Que quieren ser yo.
Que quieren matarme como me mataste. Que quieren verme llorar, Que verán cómo me arranco sus cuerdas.
Como acabas conmigo.
Como haces que te ame.
martes, 3 de junio de 2014
3/6
Hoy he recordado porqué me enamoré de ti, y ha sido bonito.
Es curiosa la velocidad con la que olvidamos las cosas importantes.
sábado, 31 de mayo de 2014
Urgencias
viernes, 23 de mayo de 2014
Vuelta
Ya no sé ni cuánto que llevo sin publicar.
Una pequeña eternidad que, extrañamente, nos une un poquito más a ti y a mi, improbable lector. Durante este tiempo tengo que decirte que te extrañé tanto que dolía, que reí, que lloré, cambió todo tanto que parecía ser igual y que llegué a confundir una pausa con un punto y final.
Pese a todo, estamos aquí los dos. Yo escribiendo y tú recordándome. ¿No te parece dulce?
Tengo que contarte tantas cosas que ninguna me parece importante, así que prefiero dejarlo para después (o para olvidar directamente). Enfermé, viajé, aprendí poco y olvidé mucho, cumplí algún que otro sueño y al final volví. No me parece relevante nada más que pueda contarte sin antes entrar en calor. Supongo que poco a poco, iré subiendo cada una de estas partes y de otras, volveré a suministrarte de esas "cosicas varias" que te hicieron leerme por primera vez (y si es el caso) quedarte conmigo.
No me queda mucho más que agradecerte seguir por aquí, lanzar un beso a tu pantalla, y prometer que volveremos a [re]leernos.
Cheers!
viernes, 6 de diciembre de 2013
En nuestro intento enfermizo
Así, lo que vemos y oímos acaba por asemejarse y aun igualarse con lo que no vimos ni oímos, es sólo cuestión de tiempo, o de que desaparezcamos.
Y a pesar de todo no podemos dejar de encaminar nuestras vidas hacia el oír y el ver y el presenciar y el saber, con el convencimiento de que esas vidas nuestras dependen de estar juntos un día o responder a una llamada, o de atrevernos, o de cometer un crimen o causar una muerte y saber que fue así. A veces tengo la sensación de que nada de lo que sucede sucede, porque nada sucede sin interrupción, nada perdura ni persevera ni se recuerda incesantemente, y hasta la más monótona y rutinaria de las existencias se va anulando y negando a sí misma en su aparente repetición hasta que nada es nada ni nadie es nadie que fueran antes, y la débil rueda del mundo es empujada por desmemoriados que oyen y ven y saben lo que no se dice ni tiene lugar ni es cognoscible ni comprobable. Lo que se da es idéntico a lo que no se da, lo que descartamos o dejamos pasar idéntico a lo que no probamos, y sin embargo nos va la vida y se nos va la vida en escoger y rechazar y seleccionar, en trazar una línea que separe esas cosas que son idénticas y haga de nuestra historia una historia única que recordemos y pueda contarse. Volcamos toda nuestra inteligencia y nuestros sentidos y nuestro afán en la tarea de discernir lo que será nivelado, o ya lo está, y por eso estamos llenos de arrepentimientos y de ocasiones perdidas, de confirmaciones y reafirmaciones y ocasiones aprovechadas, cuando lo cierto es que nada se afirma y todo se va perdiendo. O acaso es que nunca hubo nada."
[fragmento de Corazón tan blanco, de Javier Marías]
Suturas.
Dice otro verano triste surcando
tus mejillas arrasadas. Preciosa
en tus ojeras bañadas de luz azul
frente a la máquina expendedora de quirófano.
Y que nunca seas. Y.
Desconvocas a la mañana
en tu sonrisa rota de extintor caducado,
de azulejo y fluorescente y ascensor cerrándose.
De qué huyes. Al pasado.
De qué te escondes aquí dentro.
Suturada al olor a lejía y orina de estos pasillos
que es el dolor perforado del miedo a otra muerte.
Y ojalá que nunca me seas, porque.
Ojalá nunca.
El dolor
y la memoria, empujándonos hacia el abismo
del otro. Atándonos en lo invisible.
Prendiéndonos de futuro las heridas
fuego. Suena
el busca y no me encuentro.
Juegas. Muero.
"Lo imposible es imposible.
Menos tú."
Justo aquí.
En este momento.