lunes, 25 de enero de 2016

25 enero


Desde el año pasado me propuse eliminar de mi rutina todos los productos (empezando por cosmética, aseo, ducha) que contuviesen siliconas, parabenos, parafinas, ftalatos, formaldehidos, PEGs y colorantes innecesarios, y aunque ha sido duro creo que he conseguido casi al 100% mi objetivo.
El tema es que hace 4 o 5 días leí un artículo sobre la reducción de residuos a nivel doméstico, y he empezado a pensar que si, lo de reducir en cosmética está muy bien para mi salud… pero me estoy dejando por el camino muchos cambios necesarios en mi vida para convivir de acuerdo a mis ideales y moral.
De momento me es muy complicado cambiar mi forma de alimentarme, por ejemplo, o la forma de reducir residuos a nivel de domicilio porque una de las cosas más importantes para mi es que estos cambios deben ser a voluntad, y no por adoctrinar a mi familia en algo en lo que probablemente no vayan a preocuparse. De momento no tengo la suerte de vivir sola y pese a que tengo cierta libertad, no dependo de mi misma en ese sentido.
No quiero ser la típica vegana que impone su manera de vivir a los demás, quiero que si se deciden a cambiar hábitos, sea porque me ven más sana y feliz, o porque realmente vean que es una manera más barata y ecológica de consumo.
Estoy intentando informarme y encontrar la manera de reducir la basura que genero, además de seguir con el tema de la cosmética al nivel de fabricarla yo en casa y no depender de envasados industriales.
Supongo que uno de los primeros pasos naturales es eliminar el plástico y este tipo de envasado en bandejas al que estamos acostumbrados, pero tampoco está extendido aquí el formato de compras a granel que me permitan dejar de utilizar bolsas, por ejemplo.
Cada vez es más difícil salir de la normativa máquina de producción capitalista e industrial de la que todos somos parte, pero espero encontrar soluciones a estos problemas y poder compartirlas por esta vía.
Dejo aquí un resumen de los químicos que intento evitar, su nomenclatura en los envasados (que nos ayudan a identificarlos) y los motivos para evitarlos.

No recomiendo tomar como guía una página en concreto para eliminar del consumo este tipo de productos, siempre es necesario contrastar tanto comunicados oficiales de la OMS como artículos de divulgación revisados y referenciados.

Dentro de los ingredientes tóxicos y peligrosos utilizados en los productos de cosmética e higiene industrial, están los parabenos, que son compuestos químicos con propiedades bactericidas y fungicidas que se utilizan para alargar la vida del producto e impedir que sea atacado por bacterias y microorganismos. Numerosos productos que utilizamos cada día contienen hasta 3 o 4 tipos de parabenos diferentes.
Los parabenos están catalogados por las autoridades sanitarias europeas como sustancias de baja toxicidad, sin embargo, la alarma sonó cuando un estudio realizado en Inglaterra en 2004 con mujeres afectadas de cáncer de mama, reveló la presencia de restos de parabenos en el 90% de las biopsias, resultantes de cremas, desodorantes y lociones aplicadas en la piel. Este estudio desató algunas controversias, ya que es difícil señalar como causante directo de un cáncer a un solo ingrediente tóxico. Sin embargo, el Doctor Phillip Harvey, editor del Journal of Applied Toxicology, aseguraba que estos compuestos están relacionados con el aumento de la incidencia del cáncer de mama y, desde luego, sus efectos en la salud por su aplicación continuada y a largo plazo se desconocen.
Con estos nombres encontrarás en las etiquetas algunos de los parabenos más utilizados:
METHYLPARABEN o E-218
ETHYLPARABEN  o E-214
PROPYLPARABEN o E-216
BUTYLPARABEN o E-209

Parafina
La parafina es otro de los ingredientes tóxicos utilizados en la cosmética industrial. Se trata de un conjunto de hidrocarburos derivados del petróleo que resulta extraordinariamente económico y que se utiliza para crear una capa impermeable en la piel que da un aspecto de suavidad y tersura.
Ponerse parafina en la piel es como colocar un plástico.  Al ser tan oclusiva, impide la respiración de la piel y tapona los poros impidiendo la expulsión de agentes contaminantes fuera de nuestro organismo, de manera que, cuanto más la usamos para hidratar la piel, más deshidratada se encuentra y más producto necesitamos. Además, nuestro organismo no puede metabolizarla.
Casi todas las cremas están hechas con parafina. La popular vaselina es parafina pura y también lo son la mayoría de velas. Un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Sur presentado en la American Chemical Society asegura que los gases que se producen cuando encendemos velas de parafina (que son la mayoría de las que solemos encontrar en los establecimientos) pueden producir cáncer. Nomenclatura:

-        Paraffinum
-        Paraffinum liquidum
-        Petrolatum
-        Petroleum
-        Glicol Propileno
-        Vaselina
-        Aceite Mineral
-        Parafina

Ftalatos
Siguiendo este itinerario por los ingredientes tóxicos y peligrosos presentes en la cosmética industrial, llegamos a los Ftalatos, que son un grupo de compuestos químicos que se utilizan como disolventes y suavizantes.
El parlamento europeo prohibió su uso en juguetes para niños susceptibles de ser introducidos en la boca, lo que nos da una buena pista sobre su salubridad. El uso frecuente y regular de productos que contengan ftalatos es peligroso para la salud. Estos compuestos químicos (también llamados venenos medioambientales) son ingredientes muy tóxicos y son numerosos los estudios científicos de universidades de todo el mundo que los relacionan con el cáncer, disfunción del sistema hormonal y daños en el ADN de reproducción masculina, así como malformaciones en el feto.
Puedes acceder a los resultados ofrecidos en esos estudios fácilmente en Internet (no los mencionamos aquí porque son muy numerosos, pero recomendamos su lectura). Como conclusión añadiremos que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS), así como numerosas organizaciones internacionales, han determinado que los Ftalatos son ingredientes tóxicos cancerígenos en los seres humanos.
Algunas nomenclaturas con las que puedes encontrarlos en las etiquetas de la cosmética industrial son:
-        Dietilexiloftalato o DEHP
-        Butilbenziftalato o BBP
-        Dibutilftalato o DBP
-        Butildecilftalato o BDP
-        Diunddecilftalato o DUP
-        y un larguísimo etc…

Formaldehido
Dentro de los ingredientes tóxicos y peligrosos presentes en la cosmética industrial, también se encuentra el Formaldehido, utilizado como conservante, entre otras cosas.
El Formaldehido es un compuesto orgánico volátil presente en centenares de productos de limpieza del hogar, muebles, barnices y, por supuesto, en la cosmética industrial. Como ejemplo de utilización de esta sustancia peligrosa en la cosmética industrial, podemos citar geles, champús, dentífricos, maquillaje, esmaltes de uñas o desodorantes.
Hasta 2004 estaba etiquetado simplemente como “sospechoso”, pero en este año la OMS lo declaro oficialmente “cancerígeno”. La ley dice que no se pueden utilizar ingredientes declarados carcinógenos en los productos cosméticos. Lo terrible es que mientras no se produzca esa declaración oficial, mientras un producto tóxico peligroso para la salud simplemente sea declarado “sospechoso”, la cosmética industrial sigue utilizándolo a pesar de esa sospecha de peligro para la salud y asumiendo los efectos perjudiciales que pueda tener.
Actualmente, el Formaldehido ha sido oficialmente calificado como un ingrediente tóxico peligroso y está prohibido en cosmética, pero es un conservante tan económico, que lo que hacen las firmas es utilizar otras sustancias que lo liberan, por ejemplo, el  Quaternium 15, entre muchas otras.
El Quaternium 15 es una sal de amonio cuaternario que produce reacciones alérgicas y dermatitis. Es una de las sustancias que Johnson & Johnson prometió retirar de sus productos infantiles por liberar Formaldehido.
Algunos liberadores de Formaldehido son:
-        Aldioxa
-        Alcloxa
-        Bronopol
-        Bronosol
-        Diazolidinyl Urea
-        Imidazolidinyl Urea
-        Polyoxymethylene Urea
-        Imidazolidinyl-Urea
-        2-Bromo-2-Nitropropane-1
-        3-Diol, 5-Bromo-5-Nitro1
-        3-Dioxane
-        Methenamine
-        Sodium Hydroxymethylglycinate
-        DMDM Hydantoin
-        Quaternium-15
-        Onyxide 500
-        Dimethyl Oxazolidine
-        y sustancias que con el prefijo MDM, DM,DMDM, DMHF o DEMD

PEG
Para concluir nuestra lista de los ingredientes tóxicos y peligrosos presentes en la cosmética industrial, nos referiremos al Polietilenglicol (PEG). Este ingrediente tóxico es una mezcla de compuestos químicos que se utiliza como emulsionante.
Según diferentes organismos y revistas de divulgación científica, el problema con estos compuestos químicos no es tanto su efecto nocivo directo (que todavía no ha sido probado pero está bajo sospecha), como el poder de penetración que tienen en la piel. Es decir, su grado de peligrosidad depende sobre todo del resto de ingredientes que compongan el producto, ya que al tener un gran poder de penetración, junto con los PEG, también entran otras sustancias tóxicas. Uno de los PEG más empleados es el Sodium Laureth Sulfate (SLS) que según el Colegio Americano de Toxicología se acumula en el corazón, el hígado, los riñones y el cerebro. Casi con toda seguridad, aparece en segundo lugar (es decir, es el segundo componente más abundante) en la lista de ingredientes de tu champú convencional.
¿Cómo reconocerlos en las etiquetas?
PEG + un número
Sufijo TH (como Steareth o Laureth)
Estos son solo algunos de los muchos ingredientes tóxicos peligrosos presentes en la cosmética industrial, sobre los que se tiene conocimiento de su impacto negativo en la salud. Por razones de espacio no incluimos otros muchos. Algunos de los ingredientes tóxicos que no tratamos, sobre los que puedes buscar información, son:
DEA, MEA, TEA, Nitrosaminas, Aluminio, Dioxano, Butil Hidroxitolueno (BHT)  y  Butil Hidroxy Anisol (BHA), Benceno, Tolueno, Bronopol, y un larguísimo etc.


domingo, 25 de octubre de 2015

Lost in hollywood

Frío, desgana de todo menos de ti. Azul, manos dulces y fuertes. Tu pared y tu desnudo. Ordenador, música (alrededor). Horas. Tu perfume en mi piel, mi ropa en tu suelo. Sentirnos solos juntos.
Ojalá tu. Ojalá ahora.

jueves, 9 de abril de 2015

10

Hoy paso de retórica,
Solo necesito un papel y un boli por donde lar rienda suelta a mi frustración, mi cansancio y mis demonios. Esos que también son míos. Que son yo.
Que tomen ya el control y me lleven al límite donde todo me da igual, donde cualquier lado de la cuchilla es una buena opción y donde no me duelas más que mi propia enfermedad.  Casi parece atractivo dejarme llevar. Una pena ser yo.
Que te maten, te lloren, te entierren y te echen de menos. Que se encarguen de mi mientras tanto, y que vuelvan a mi noche tras noche, a darme las buenas noches con sus labios rojos afilados. Con sus ojos grises como los tuyos, con su ironía a prueba de balas y la media sonrisa en la cara. Las caras. Que quieren ser yo.
Que quieren matarme como me mataste. Que quieren verme llorar, Que verán cómo me arranco sus cuerdas.
Como acabas conmigo.
Como haces que te ame.


martes, 3 de junio de 2014

3/6

Hoy he recordado porqué me enamoré de ti, y ha sido bonito.
Es curiosa la velocidad con la que olvidamos las cosas importantes.

sábado, 31 de mayo de 2014

Urgencias

 “No te hagas líos. Nada importa demasiado si la salud no está. Si crees que tu vida no pasa por su mejor momento, si te crees con derecho a enfadarte, frustrarte o deprimirte, date una vueltecita por cualquier uci. Allí donde urge lo importante e importa lo urgente. Allí donde el día y la noche los marca cualquier cosa menos la salida y puesta del sol. Es un paseo, seguro que tienes alguna cerca. Yo tengo una justo al lado de casa. Vas, visitas a las familias que allí se encuentran, y hablas con ellas. Que te cuenten su drama, lo que están viviendo y lo que darían por dejar de vivirlo. Y luego me cuentas.
Nos creemos importantes hasta que algo o alguien nos manda a un hospital. Igualador de vanidades, antesala de nuestro principio y de nuestro fin. El hotel de los dolores mudos. La residencia del gemido que nadie quiere escuchar. Si te crees con derecho a estar mal es porque no lo has estado de verdad. Si nunca has pasado una noche en urgencias, aún no sabes lo que es sufrir.
Siempre he pensado que el amor de tu vida se esconde tras la salud, y no se le ve hasta que ésta se quita de en medio. Tu media naranja jamás será la que exprimas sobre el catre de la pasión y el desenfreno. De esas encontrarás muchas, o al menos eso espero, por tu propio bien. Pero la mujer o el hombre de tu vida será sólo aquél o aquélla a quien le digas un día «llévame al hospital». Todo lo demás, se puede pagar. Visto así, igual deberíamos casarnos todos con putas o con taxistas. O igual es que todos somos un poco putas y un poco taxistas, también.
No te hagas líos. Cuando dejamos de ser estupendos estamos más cerca de los que estaban tan cerca que ni los veíamos, y aleja a los que ya estaban lejos, pero los creíamos ver. La enfermedad grave, un gran detector de mentiras que encima suele llegar demasiado tarde, o demasiado pronto.
Así es la salud, ese bien de preciada ausencia, pues sólo se valora cuando ya se perdió.
Y es que somos lo que cuidamos. La debilidad de un cuerpo que necesita otro para subsistir cuantifica la dependencia de nuestro prójimo, pero también nuestro nivel de civilización. Porque son justamente los débiles los que miden nuestro grado de fortaleza. Porque son los que se hacen pequeños los que nos pueden hacer sentir grandes. Cómo tratamos a los dependientes. A los ancianos. A los enfermos. A los niños. Cuanto mejor los cuidemos, más lejos estaremos de la barbarie y la sinrazón.
Por eso me parece impresentable que algunos se empeñen en convertir la cuestión sanitaria o de la dependencia en un problema de cartera.
“No te hagas líos. No es una política más. Es la única política que siempre debería existir, incluso a falta de todo el dinero del mundo, así tuviéramos que prescindir de todo lo demás. Pero la sanidad no. La sanidad es innegociable. Para éste y para todos los gobiernos que vengan. Oiga, la vida está por encima de usted y de sus cuatro míseros años de mandato. Si no hay vida, no hay nada. Así que métase los recortes entre su culo y el cuero de su coche oficial. Pero la sanidad ni tocarla. Que si nos morimos por un recorte, entonces ya no nos morimos, sino que usted nos está matando. Y habrá que juzgarlo como lo que usted es. Un genocida.
No admito que me vengan con eufemismos. Privatizar la gestión significa echar gente a la calle. Y así nos luce el pelo. Ciudades inundadas de mareas blancas que desean trabajar mientras sus centros de salud acumulan listas de espera con pacientes que no pueden permitirse el lujo de convertirse en clientes. Recortes descarnados que acaban blandiendo hachas donde deberían usar bisturí. Y mira que te lo dice un orgulloso hijo de médico de centro público. Y aun así, resignado cliente de la privada.
En la antigua China, los médicos cobraban sus honorarios sólo mientras la población estuviese sana, y dejaban de cobrar en cuanto ésta enfermaba o sufría algún tipo de epidemia. Creo que deberíamos empezar a aplicarlo con los políticos. Descontarles de su sueldo todos y cada uno de los días que los pacientes de este país pasan esperando a que alguien les cure.
De ese modo, la cuestión de la sanidad pública no ganaría en simplicidad.

Pero sí en urgencia.”

Artículo publicado el domingo,  24 de Noviembre de 2013 en ElPeriódico.com

viernes, 23 de mayo de 2014

Vuelta

Ya no sé ni cuánto que llevo sin publicar.
Una pequeña eternidad que, extrañamente, nos une un poquito más a ti y a mi, improbable lector. Durante este tiempo tengo que decirte que te extrañé tanto que dolía, que reí, que lloré, cambió todo tanto que parecía ser igual y que llegué a confundir una pausa con un punto y final.
Pese a todo, estamos aquí los dos. Yo escribiendo y tú recordándome. ¿No te parece dulce?
Tengo que contarte tantas cosas que ninguna me parece importante, así que prefiero dejarlo para después (o para olvidar directamente). Enfermé, viajé, aprendí poco y olvidé mucho, cumplí algún que otro sueño y al final volví. No me parece relevante nada más que pueda contarte sin antes entrar en calor. Supongo que poco a poco, iré subiendo cada una de estas partes y de otras, volveré a suministrarte de esas "cosicas varias" que te hicieron leerme por primera vez (y si es el caso) quedarte conmigo.
No me queda mucho más que agradecerte seguir por aquí, lanzar un beso a tu pantalla, y prometer que volveremos a [re]leernos.
Cheers!